Bond, James Bodrion

Me he quedado frio después de ver Quantum of Solace, la última película de James Bond por las faltas que comete con el personaje.

La película número 22 de la saga ha sobrevivido al cambio de los personajes, al cambio de las tramas, algunas con la firma del padre de 007, Ian Fleming, y otras adaptaciones libres como “Casino Royale (1967)” versión autocrítica y en tono de humor.

Tras la jubilación del anterior 007, Pierce Brosnan, llegó el rudo Daniel Craig, un giro a un Bond más agresivo que bien visto le aportaba más acción a la serie.
Pero no nos podemos engañar por las escenas de acción. Con Brosnan murió Bond. Hay ciertos detalles que se han perdido en el personaje del agente. ¿Que pasaría si Indiana Jones no usara latigo o sombrero??

Ya hace años que Bond dejó de fumar. Creo que en “Casa Blanca”, edición Blue Ray, a Bogart le van a quitar el cigarrillo y cambiárselo por una piruleta digital.
¿Dónde está Q y sus inventos? Desmond Llewelyn, Q, se jubiló “Siempre hay que dejarse una salida” decía en su última aparición en la saga. Luego se incorporó John Cleese “R”, pero ahora ya ni eso.
No hay vehículos Bond, ni “Aston Martin”, ni helicoptero desmontable con nombre de mujer.
¿Donde están las escenas sensuales? Nuestro Bond, seductor, estandarte de hombría, que ha hecho el amor en el espacio, ahora no se hace ni pa…
¿Dónde está el Martini agitado y no revuelto? Ahora parece un exámen teórico de conducir con tantas partes y proporciones.
PEROOO, lo que nunca se puede hacer es quitar la frase “Bond James Bond”.

Frio, lo que he dicho, me he quedado helado. Por eso me pasó al Bon, Maxi Bon.

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