Chicho Ibáñez Serrador

Anoche cuando me enteré de la muerte de Chicho «Maestro» Ibáñez Serrador quise publicar algo rápido pero no me encontraba bien y me salió un churro.

Maestro

Viendo las respuestas en redes, más allá de vídeos o comentarios más o menos acertados, el denominador común es «maestro» e «infancia».

En mi infancia no llegué a esas Historias para no dormir con sus dos rombos pero sí a una de las ediciones del 1,2,3 con Ruperta y Jordi Estadella.

Y quién sabe… De pequeño me impactaron los ET, Tiburón, Indiana hasta Parque Jurásico, y de repente descubrí el denominador común. Por ello Spielberg es un faro para mi yo cinéfilo.

Pero quién sabe cuanto nos impregnó sigilosamente Chicho Ibáñez Serrador.

A todos les gusta Indiana Jones pero no todos quieren ser cineastas. Al que le pica algo se rasca y yo me rasqué el cine de Spielberg y el mundo de la cinematografía en general. Pero si a todos les gusta Indiana Jones por ejemplo y no todos quieren hacer cine, quién sabe si antes me picó algo para que ese cine del de Ohio me afectara tanto.

Todos los que entienden algo de este mundo de la televisión y el cine insisten en que Chicho fue el inspirador del cine y la televisión que veíamos y vemos. Y de esa tele es de la que me impregné y rasqué hasta que llegó Spielberg.

¿Soy por tanto sin saberlo uno más de esos niños que disfrutaron y soñaron con Chicho Ibáñez Serrador?

Chicho fue un mago que nos hipnotizó delante de la tele y todas las noches nos enganchaba y ordenaba: 1,2,3 disfruta.

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