San Esteban

Hoy, 26 de Diciembre es San Esteban, el primer martir cristiano que murió por su fe (35 d.c.), y apedreado o lapidado. Y como siga contando chistes algún día yo también acabaré apedreado. Si continuo escribiendo estas entradas en mi blog, seguro que lo hago lapizdado.

Me ha entrado curiosidad y he buscado información sobre “Esteban”. Es de origen griego, Στέφανος (Stephanos), como el danone. Significa corona. Cnocía algunas variantes y formas pero hoy he descubierto algunas más curiosas.
Ese Tara, Valencià: Ban
Diminutivo: Estebitan.
Catalán: Esteve
Portugues: Estêvão
Turco: İstefanos
Hungaro: István
Hawaiano: Kepano, Kiwini
Fijian: Sitiveni
Italiano: Stefano
Alemán: Stefan
Lituano: Steponas, Stepas
Inglés: Steven
Maltes: Stiefnu
Finlandés: Tapani
Árabe: Istfan
Francés: Stéphane y Étienne. Nunca lo había pensado, el equipo del Sant Ettiene francés y la once: “eeeetiene croquetas, tengo chopitos, tengo jamón …”

Beato Esteban

Beato Esteban nació en Zudaire (Navarra) en 1548. Con el ideal de entregar su vida a Dios, al modo de San Francisco Javier, entra en la Compañía de Jesús a sus 19 años en el otoño de 1567, en el Noviciado de Villarejo de Fuentes (Cuenca).
«Es sastre, tiene fuerzas y desea aprovecharse en la perfección, manifiesta un informe de sus Superiores.Terminada su formación en Alcalá de Henares y en Cuenca, pasa al Colegio de Plasencia (Cáceres) donde es destinado a la misión del Brasil.
«Yo voy contento porque tengo de ser mártir, comunica a su Director Espiritual después de unos Ejercicios Espirituales. «Se portaba con tanta sinceridad y pureza de vida, que era muy amado de todos», constata la historia de la provincia de Toledo.
El 15 de julio de 1570, a disparo de arcabuz y golpe de pica y espada, cuatro navíos y un galeón enemigos de la fe católica y del ideal misionero que llevaba al Brasil a cuarenta jesuitas en la nave Santiago, ornarían para siempre en sangre martirial cuarenta palmas misioneras. Son los mártires del Brasil.
Con su crucifijo al frente, el Beato Esteban de Zudaire había sido escogido entre otros por el Beato Ignacio de Acevedo, su Superior, para que animara estratégicamente en aquellos momentos.
Hasta que con el cuerpo abierto a punta de espada, en el pecho y junto al cuello, es arrojado vivo al mar. Sus labios jubilosamente vibran hacia el Cielo, con un Te Deum de agradecimiento a Dios por el martirio.